sábado, enero 05, 2008
martes, enero 01, 2008
dos mil ocho
las torres relumbran al sol entre las ramas de los árboles y me maravilla un estruendo de pájaros ocultos en alguna parte 



el frío de enero guarda el rocío para bien entrada la tarde
El camino cruza entre encinas y fresnos centenarios.

para llegar hasta el banco que mira hacia el palacio
y un sorprendente borbotón rojo






y la alameda
hojas en el arroyo
Las Machotas se recortan tan tenues en el contraluz
Muy lentamente he seguido el camino de asfalto que recorre la dehesa y como siempre disparando la cámara aquí y allá





Es uno de enero. Esta vez el año acaba en ocho, y son seis veces las que esto ha acontecido a lo largo de mi vida. Envejezco.
Siguiendo mi costumbre de hacer las cosas exactamente al revés que todo el mundo, he logrado iniciar sobre las tres de la tarde el paseo en absoluta soledad, por el jardín privado del rey aledaño a su palacio.