martes, noviembre 28, 2006
demasiado calor

Total
mente enajenada,vistiendo un pantalón corto que le sobra y se ata con una cuerda, con una edad indefinida entre los cincuentay tantos o mucho menos, muy deteriorada, la mujer delgadisima se acerca sinuosa hacia un perrillo que duerme en los peldanhos que dan entrada a la iglesia de Nuestro Senhor de Bonfin. Le besa delicadamente como si fuera un hombre. /recorre toda la joven piel de su torso y de su abadomen con besitos cortos, desde el cuello hasta el sexo. Allí se detiene un rato. El perro no se mueve, no reacciona ante ese chorro de amor. Ella sonrie satisfecha tras esa magnificamente obscena demostración de afecto. Yo sólo puedo hacerles una foto unos segundos después.
viernes, noviembre 24, 2006
Marta se llama la artista, 86 anhos

enjuta, pequeña, de mirada inmensa y alegre, la viuda del pintor uruguayo afincada en Itaparica desde hace unos treinta años, se gana la vida con estas acuarelas que vende a los turistas acercados, como el que no quiere la cosa, por un guia amigo al que le agradece la gestión cuando ya nos vamos. En realidad la parada en una fuente de la que mana agua medicinal, es una excusa para que ella pueda ofrecer a los turistas estas imágenes logradas con delicados golpes del pincel bien aguado sobre unos trazos rápidos hechos con boligrafo. Su obra es buena, pero ella más. Cálida, aún la recuerdo, y pienso que ese breve encuentro justifica el viaje.
tortugas en lata

No podría decir hacía donde ha sido la excursión de hoy. Había tortugas al final de un viaje que no empezaba nunca, pues esperabamos inutilmente a pleno sol y mientras pasaban uno tras otro, autobuses que no eran el indicado en la guia, hasta que se hizo el consenso para tomar un taxí hasta la estación de autobuses que te saca de la ciudad. Hora y media en una cafetera sin aire acondicionado pero en la que al menos pude situarme junto a la ventana, para adentrate en una especie de disneyworld de las tortugas que financia no se quien. Alli, tras atravesar una especie de poblado del oeste para bahianos ricos y turistas como nosotros, hemos recalado en un recinto en el que se banhan las tortuguitas grandes y las pequenhas. Para las grandes su jaula era demasiado pequenha y daban vueltas y mas vueltas aleteando para salir. Otras, sin embargo, permanecian en el suelo como los coocun de la peli, que igual recordareis. Todo ha sido un sinsentido, aunque en la ida y en la vuelta, he podido hacer alguna foto -mi misión en la vida, como sabeis- y me he muerto de la risa cuando la tartana que nos devolvía hasta Salvador de Bahia, inmediatamente despues de cruzar de nuevo el poblado del oeste del mejor marketing turistico, se rellenaba hasta decir basta tomando nuevos viajeros. Una nueva version del camartote de los hermanos Marx rodante por una autopista brasilenha. Desde el fondo veia como iban hirviendo los humos de mis companheras de viaje mientras les ponian ninhos encima de las rodillas y debian compactar sus traseros al ritmo de cada parada, en la que un propio se bajaba y reclamaba nuevos clientes para ir a la ciudad. Pensé en que de vivir, Max Aub, anhadía uno nuevo a su serie de los Crímenes ejemplares: "le maté por que se atrevió a subir a un viajero más".
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jueves, noviembre 23, 2006
monedero
Imposible bajar fotos. Pero estoy haciendo muchisimas. Hoy me he pasado mas de una hora en la popa de un barco y casi no me he enterado del paso del tiempo al buscar la luz y los encuadres todo el rato. No me gusta nada ser turista. Es un asco ser el maná que esperan los desheredados cargados de camisetas, de collares, de corales clandestinamente arrancados del mar, de caracolas, de todo lo que vale tan poco para nuestros bolsillos occidentales, que tan racanamente cuentan cada monedita que dan.
martes, noviembre 21, 2006
en salvador de bahia
Los vuelos charter son baratos pero lo pagan tus rodillas. Literalmente incrustadas en el respaldo del asiento delantero. Por lo demás, trás dos peliculas y sendos servicios de comida de avión, el vuelo no se hizo excesivamente pesado. Al pasar una ventana abierta en el camino-pasillo desde el avión hasta la burocracia de los pasaportes una bocanada de aire caliente y humedo. Aquí las cosas no son fáciles ahora. Así que os dejo.
sábado, noviembre 18, 2006
hubiera querido explicar...

... lo que sentí en el museo ante la obra de Rothko. Sobre todo ante sus últimos cuadros. Eran grandes masas grises y negras. No sé que quedará cuando nos extingamos definitivamente, pero en algún rincón del cosmos resonarán las grandes sinfonías ...Pero no puedo seguir, no tengo calma, me voy a Brasil, quedan pocas horas para el madrugón, y aún no he cerrado la maleta. Buscaré la manera de seguir metiendo fotos y palabras en este secreto mundito nuestro, así que no me olvideis y entrar de vez en cuando.
martes, noviembre 14, 2006
el hilo dorado

domingo, noviembre 12, 2006
Patios

¿En qué ayer, en qué patios de Cartago, cae también esta lluvia?

DER FELDWEG